Y todos los muertos sabrán
Héctor: Ya he vivido este momento en mis sueños. Hagamos un pacto: con los dioses como testigos prometemos que el vencedor permitirá que el vencido tenga unos funerales apropiados.
Aquiles: no hay pacto que valga entre leones y hombres… Ahora sí sabes con quién peleas!
Héctor: ayer creí que eras tú con quien luchaba, y ojalá hubieras sido tú. Pero concedí a aquel niño el honor que merecía…
Aquiles: le concediste el honor de tu espada! Esta noche no tendrás ojos, oídos ni lengua; vagarás por el infierno ciego, sordo y mudo… y todos los muertos sabrán que eres Héctor, el iluso que creyó matar a Aquiles.



