Notaba cuando tu cuerpo estaba al borde del colapso, era capaz de saber el momento exacto de la última explosión de placer. Y estaba cerca, muy cerca, llegando. Tus pupilas se dilataban, tu pecho se erguía aún más y nuestro dúo pélvico amainaba su movimiento, quedando exhaustos sobre la mesa. Apenas podíamos respirar o tragar saliva, pero todavía teníamos alguna fuerza para abrazarnos, besarnos y reposar en aquella posición, algo incómoda. Dije un te quiero, me incorporé y te arrastré conmigo, conservando el abrazo. Comencé a caminar, te guiaba. Nariz con nariz, te miraba y sonreías, dejándote llevar por mis pasos. ¿A dónde iría?…
Tags: erótico, erotismo, narrativa, relatos, romanticismo, sexo
Esta entrada fue publicada
el 17/04/2009 a las 6:12 pm y está clasificada en las categorías Rincón literario.
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