Notaba cuando tu cuerpo estaba al borde del colapso, era capaz de saber el momento exacto de la última explosión de placer. Y estaba cerca, muy cerca, llegando. Tus pupilas se dilataban, tu pecho se erguía aún más y nuestro dúo pélvico amainaba su movimiento, quedando exhaustos sobre la mesa. Apenas podíamos respirar o tragar saliva, pero todavía teníamos alguna fuerza para abrazarnos, besarnos y reposar en aquella posición, algo incómoda. Dije un te quiero, me incorporé y te arrastré conmigo, conservando el abrazo. Comencé a caminar, te guiaba. Nariz con nariz, te miraba y sonreías, dejándote llevar por mis pasos. ¿A dónde iría?…

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Esta entrada fue publicada el 17/04/2009 a las 6:12 pm y está clasificada en las categorías Rincón literario. Puedes seguir los comentarios a través del feed. También puedes dejar un comentario, o enlazarlo desde tu propio blog.

3 comentarios

 1 

Es curioso que esas cosas se sepan, ¿verdad? Ese momento exacto…

Siempre tengo ganas de besarte y abrazarte, también en ese momento tan especial =)

¿He dicho ya que me encanta ir nariz con nariz contigo? =) :P

Me muero por saber donde me llevarás…

¡¡Te quiero, Cervantes!!

P.D: A todo esto… ¿X.5?

18/04/2009 a las 5:28 am
Ray Quick
 2 

hum… :D :P (L)

x.5, aka 10 y medio :P :D un adelanto de la onceava parte.. ;) :D

pd.- pero… yo soy de la generación del 98 o de la del 27 xDD! ;) :P :D (K) (K) (K)

18/04/2009 a las 6:04 am
 3 

Te pega más la del 98, claramente…

O eso, más Cervantes incluso.

(K) (K) (L)

18/04/2009 a las 6:26 am

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  1. Bitacoras.com    Apr 18 2009 / 3am:

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Notaba cuando tu cuerpo estaba al borde del colapso, era capaz de saber el momento exacto de la última explosión de placer. Y estaba cerca, muy cerca, llegando. Tus pupilas se dilataban, tu pecho se erguía aún más y nuestr…

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