Tu habitación, el comienzo…
La puerta de la habitación se abrió lentamente, permitiendo entrar algún tono de luz, muy tenue, insuficiente para despertarte. El reloj contaba ya las 5 de la madrugada y la cama hacía horas que te había reclamado. Dormías tranquila, feliz. Tu carita se apoyaba en la almohada, creando una de esas imágenes que no se irán jamás de mi memoria. Y me senté, a tu lado, con la intención de mirarte hasta que sonara el despertador. Sabía que darías cualquier cosa por despertar y verme contigo, por besar mis labios antes de levantarte, por sentirme tuyo. Pero no aguanté demasiado tiempo. No quería despertarte, sólo darte un beso y notar tu piel. Lo hice. Te besé… y tus ojitos se abrieron. Me miraste… y una sonrisa risueña apareció en tu rostro. Pero esa mirada significaba algo más. Mucho más. Tus manos salieron de las sábanas, rodearon mi cuello, entrelazándose tras él, arrastrándome hasta tus labios. Tu lengua se abrió paso en mi boca y, ésta, dejándola entrar… la atrapó con fuerza para saborearla, despacio, muy despacio, captando todas las sensaciones de su sabor. No quería terminar nunca ese beso… pero te apartaste. Muy poco. Lo suficiente para decirme una frase al oído…




12 March 09 at 9:27 am
Información Bitacoras.com…
Valora en Bitacoras.com: La puerta de la habitación se abrió lentamente, permitiendo entrar algún tono de luz, muy tenue, insuficiente para despertarte. El reloj contaba ya las 5 de la madrugada y la cama hacía horas que te había reclamado. Dormí…
13 March 09 at 6:35 pm
¿Por qué escribes tan tan bien?
“Sabía que darías cualquier cosa por despertar y verme contigo…”
Y bien que lo sabes, amor.
Besitossssss (K) (K) (K) (K) (K)