Hará algunas semanas, terminé de ver la séptima temporada de 24, y como era de suponer, no defraudó. Algunos giros no me sorprendieron mucho (uno ya está curtido en muchos guiones) pero a lo largo de los 24 capítulos se deja latente un debate: ¿hasta dónde llegar para salvar la vida de inocentes? Jack ha sido famoso por saltarse ciertas leyes y protocolos (como no disparar a detenidos, no dar mimitos), pero gracias a eso ha salvado a muchos, en ocasiones sacrificando a algunos otros, incluso familia y amigos. En contraste con el personaje, está su nueva compañera, quién siempre ha creido en su juramento de respeto a la ley, como agente del FBI y, sin embargo, se va dando cuenta que a veces, para el bien común, las leyes no son suficientes. “Era lo que tenía que hacerse“, decía Jack…
En este país, no se sabe si por fantasmas del pasado, están mal vistas las operaciones que llevan asociadas algún disparo, explosión, asalto… no digamos ya alguna muerte, incluso si se trata de la (mala) vida de un terrorista, asesino o similar. En otros lares, ante el ataque de piratas en “cero coma” habrían enviado a los SEALs, famosos por sus operaciones especiales. En otros lares, ante una provocación con bombas varias y muchos muertos, habrían borrado del mapa al iluso que creyó hacerles frente (aka Y el mundo entero sabrá que fuiste Héctor, el iluso que creyó matar a Aquiles). Pero por estas zonas esas cosas no quedan nada bien… el ejército está para labores humanitarias y a los malhechores hay que darles mimos!!! Eso sí, resulta irónico la (otra vez más) incoherencia (no) social y lista… estamos en el G8 de venta de armas… (o reventa, mejor dicho, y por lo bajini, claro está) y luego hay manifestaciones por la paz, por la no violencia.. y por el diálogo. Toma ya!! Increíble, oiga.
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