En la noche…

La noche hacía tiempo que era madura. El reloj marcaba impasible las dos de la madrugada, mientras el resplandor del pasillo alumbraba con luz tenue sus manecillas. No podía dormir. Una necesidad se hacía cada vez mayor en mis entrañas, en lo más profundo de mi ser, impidiendo que vueltas y más vueltas consiguieran hacerme conciliar el sueño. Desquiciado. Ido. Buscándote en la cama, intentando acariciar tu piel, captar tu aliento. Pero solo había sábanas…

Pánico

Pánico a perderte. A alzar la vista y verte marchar. A oler tu olor en el recuerdo, a sentir tu piel en pensamientos. Pánico al quebranto de la vida, a la angustia sin ti, al deseo de tus labios lejos de mí. Pánico a la luz de la eternidad, al camino en tu ausencia, a morir sin tu vivir. Pánico. Pánico sin ti.

Sentir que..

te quiero y volverlo a sentir. Una vez tras otra, y otra más.. y otra. Volverme loco de quererte y enloquecer por amarte. Sentir que te necesito, que no sé vivir sin ti. Levantar la vista y morir al no verte; caminar hacia ti y resucitar al tocarte. Sentir la angustia de no tenerte; la felicidad en cada minuto a tu lado.

Sentir que te quiero… y volverlo a sentir.

Felicidad

Felicidad es mirarte a los ojos, verme en ellos reflejado, observar tu mirada y clavar mis sentimientos en tus pupilas. Felicidad eres tú. Felicidad es amarte, sentirte, acariciarte y dormir a tu lado. Es tenerlo todo y no tener nada. Sólo a ti. Sonreir porque sonríes, saberte feliz. Felicidad es besar tu carita, el tacto de tu piel en la mía, abrir los ojos, rozar tu nariz. Jugar entre las sábanas, susurrarte al oído, comerte a trocitos. Felicidad es…

Miedo

Miedo es pensar que puedo perderte. Miedo es el futuro sin ti, el presente en tu ausencia, el pasado en la angustia de no conocerte. Miedo es echarte de menos, necesitar tu aliento en el mío, vivir anhelando tu respirar en mi pecho. Miedo. Miedo es desear abrazarte y tocar al aire, vagar por las horas con sed de ti. Miedo es…

El síndrome del mal trato

Alguna semana atrás, escuchaba a una amiga desahogarse, en algo que nombraré como “el síndrome del mal trato” (que no del maltrato). Esta enfermedad está muy extendida… y es de las peores dolencias que se pueden llegar a padecer, en cuestión de sentimientos. Además, para quién es daño colateral de él, es debastador. Y, para mi mente sentimental, incomprensible. Típico de la raza feminil, se viene observando cierta extrapolación a otras razas, cambiando su nombre de “síndrome del macarra” por el actual, pero manteniendo toda la filosofía heredada del originario “síndrome de estocolmo“.

Haciendo uso de variables, para definir el ejemplo basado en hechos reales, diremos que X está enamorado de Z. Son novios (o al menos, eso parece). X cuida de Z, se preocupa por Z, le da la vida entera. A pesar de la relación y de que Z jura y perjura que está enamorado de X (en el mejor de los casos, que también es mucho suponer, pero seamos optimistas), por alguna extraña razón, Z apenas ofrece un poco de tiempo y ganas a X. Entonces X comienza a pensar… porque es evidente y notorio, a pesar de todo lo que pueda decir, que algo falla. Y para cuando tiene las primeras conclusiones, se encuentra con el siguiente panorama: Z corta con él, para liarse con su ex, que lejos de tratarle igual que X, no hace nada más que jugar con ella. El mundo de X se desvanece, se hunde, se desintegra. Porque la gravedad no radica en el hecho de que una relación se muera, sino en el engaño cometido, en la humillación, en el desconcierto. Me sonó a Deja Vú. Y es algo que aunque pase mil veces más, nunca podré asimilar…

Cualquier palabra de consuelo, resultaría inútil. No duele que te dejen, duele el cómo y el por qué (narices) no te dejaron antes, en su día, y no varios (nuevamente en el mejor de los casos) meses después. Tú le hubieras regalado tu vida y tu ahora ex, en cambio, te ha dejado por otro, llamado H. :O :O Que para más inri, además de ser su ex, le trata fatal y abusa de ella. ¿Cómo se come esto? ¿Cómo se asume? Cuando te miras al espejo, todavía llueven más y más preguntas… ¿tan malo soy que se va con lo peor? ¿tan poco soy que no merezco que me haya dicho la verdad? ¿valgo tan poco que no se ha tomado la molestia de decirme lo que sentía? ¿soy un trapo? ¿un objeto de usar y reemplazar? ¿no soy digno de ser respetado?

El asunto me volvió a poner los pelos de punta. Pero el tema a tratar, hoy no era ese. Así que, volveremos a él. Resulta curioso que H trate fatal a Z, y que Z, no sólo no le mande lejos sino que le defienda a toda costa, fusilando a todo bicho viviente que ose sugerir la maldad intrínseca de Y. Podría ser una variante del síndrome de la sangre… pero.. si ni tan siquiera es de tu familia, cómo puedes alabar y dar prioridad a quien te considera opción, trapo o afín? Increíble, oiga. Y a una persona que lo daría todo por ti, ni maldito signo de atención mínima. :O :O Como decía al principio, de forma inicial el síndrome era llamado del macarra, puesto que parecía haber una analogía en todos los casos. H era un macarra o su equivalente en femenino, malota (o sus derivados, que en la fauna del señor, será por especies) y parecía que eso era lo atrayente del asunto. O tal vez miedo a la soledad, paranoias mentales, necesidades afectivas varias.. o vete tú a saber qué. El caso es que pasa con demasiada frecuencia, resultando paradójico: las variables que deberían repelerse no se repelen y las que deberían juntarse no se juntan, debido al citado síndrome. Además, por alguna otra extraña razón, los espectadores cercanos acaban por implicarse sin quererlo en el asunto, aumentando la repercusión de la enfermedad.

En fin…

pd.- nótese que antes he hablado de relación, abusando del lenguaje, pues relacionarse sólo se relacionan los elementos de subconjuntos para formar uniones, intersecciones…

El concepto de amor (tercera parte)

Definitivamente, la cigueña se equivocó. Se equivocó la cigueña, se equivocaba. Creyó que el norte era el sur, que el pasado era el presente, que este mundo era otro mundo. Poniendo en precedentes (aunque decía un estimado profesor que poner sólo ponen huevos las gallinas), se recomienda leer el concepto de amor y su segunda parte. La verdad es que con eso de estar enamorado había dejado en la armería el Hacha de Gimli, hijo de Glóin, pero….

Hay cosas que sigo sin ver. Y me sigue llamando la atención cómo la gente tiende a aferrarse a cualquier cosa, incluso a un clavo ardiendo (o un muro plagado de dinamita), por no afrontar ciertas evidencias. Los sabios antiguos dirían aquello de “mejor solo, que mal acompañado“, pero como tantas cosas de antaño, la frase ha quedado en el olvido. Ahora, con la filosofía social y lista del todo vale (que si no vale todo, uno es retrógado y no sé cuántas cosas más), no está mal visto el uso indiscriminado y afectivo – sexual de personas. Total, mientras haya condón… De todos es sabido que con la promiscuidad nunca me he llevado nada bien, pero aquello que no soporto en absoluto es el engaño, la falta de honestidad. Si al mal de liarse con todo lo que respira, se mueve y/o se menea se añade el paripé de te quiero mucho (pero sólo como la trucha al trucho, que ya se sabe que la trucha lo engañaba con el salmón y el trucho era “bi y le daba a tó“, en jerga popular) o del ni contigo ni sin ti (quiero que estés pendiente de mí a todas horas, pero… oye… no te quiero… sentirse deseada, sube karma, y desquicia mentes, pero lo segundo, es valga la redundancia, secundario… aka un daño colateral de caprichos varios) tenemos los ingredientes necesarios para fabricar una bomba de relojería sentimental. Y es una bomba única, que sólo quema y destroza a una parte, a la usada, a la engañada.

Lo curioso del tema es que, en ocasiones, la situación es sabida por la parte engañada, y esta adopta la reacción de aceptar la trama conspiratoria. Actuar y ganar un óscar, siempre será más fácil que afrontar la realidad, y asumiendo que el uso es mútuo… los males serán menores… en principio. Aún así, no se evaporaría mi sangre (hervir es poco) si no escuchar decir eso de “te quiero“. Y es que quererse se pueden querer muchas cosas… y no por ello nos vamos liando con todas y cada una… por probar, a ver que sale, a lo que surja… Sam Wheat decía a Molly que “te quiero” ya no signficaba nada, que lo decía todo el mundo, sin sentido alguno, como quién no quiere la cosa. Decir un “te quiero usar hasta que me dé la vena” es demasiado largo y no quedaría cool en el susodicho paripé. Así que…

Cinco frases que no quiero oir…

Hay muchas más, pero…

  • Espero a mi príncipe azul. Esperar sólo se espera al bus en las dársenas rojas de la emt. Cuando se espera algo, es muy probable que se vea en cualquier cosa eso que se espera, por el puro deseo y desesperación de esperarlo y que no llegue.
  • Voy a buscar novio. Buscar sólo se buscan las llaves cuando uno las pierde. Si consideras que una persona está a la altura de unas llaves y se merece que la busques, como si fuera una oferta del carrefour escondida entre la maraña de productos….
  • Quiero encontrar un novio. Del mismo modo, encontrar sólo encuentras las llaves que habías perdido y que de forma previa, habías buscado…
  • Deseo tener pareja. Emparejar sólo se emparejan los calcetines y los paneles del mastermind para conseguir más puntos.
  • Mantengo una relación contigo. Relacionar sólo se relacionan conceptos, elementos de un subconjunto con los de otro, formando propiedades matemáticas únicas. Si quieres tener una relación, haz un JOIN de dos tablas…

Hoy día el amor no significa nada, carece de valor. Se ha transformado en un sucedáneo barato con el que conseguir fines varios, desde olvidar los problemas de la vida, hasta no vivir en soledad. Pero el sentido más profundo ha quedado en el olvido, se ha extinguido. La realidad, el materialismo, lo práctico… ha terminado por ahogarlo y tan sólo algunos habitantes de la Tierra Media conservan la magia de creer en el amor eterno.

Prefiero vivir una vida a tu lado, que afrontar la eternidad sin tenerte“, Arwen, esposa de Aragorn, aka la elfa que renunció a la inmortalidad, propia de su pueblo, por amor.

Si eliges la pastilla roja….

Esta es tu última oportunidad, después ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul, fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedarás en el país de las maravillas, y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos.

Recuerda! Lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más.

Morfeo, capitán de la Nebuchadnezzar

Gran escena, con infinidad de significados. :D :P

Tu habitación (IX, aka La cocina)

Tu ropa interior me encantaba. Suave, delicada, sutil…¡era mía! La prenda que hacía unos minutos te había arrebatado mi mente, estaba en mi poder, y mis dedos jugueteaban con ella, disfrutando de su textura sabor a ti.

Si quieres comerte aquello que guardaban… sígueme…

No lo dijiste. Tu boca sólo se abrió lo suficiente como para seguir provocándome, pero no para mediar palabra. Interpreté tus ojitos revoltosos en apenas segundos y… Hubiese insistido en que se hacía tarde… pero… estaba hechizado, inmerso en tu mundo, en todas las sensaciones que me regalabas. Me levanté, aceptando tu invitación, para cogerte de la mano. Un beso. Corto. Te pusiste en marcha y te seguí. El pasillo de tu casa, tan largo, era ideal para mantener la intriga. ¿A qué lugar me estabas llevando? A los pocos pasos, te detuviste. Yo contigo. Frente a mí, abrazándome, me diste el alto. Te rodeé con mis brazos, a la vez que tu lengua se acercó a mi cuello. Embriagador. Sentirte tan cerca, rozar tu piel… podía hacerte el amor sin descanso y volver a sentir mil sensaciones con cada beso, con cada caricia o con cada simple roce. Me comías el cuello, la barbilla… y los labios. La pasión aumentaba, pero en tu fiel intención de desquiciarme, te separaste, un poquito, volviendo a andar, tirando de mi, sin girarte. Un paso, otro, otro más. Una puerta, abierta. Me habías llevado hasta la cocina. ¿Querrías desayunar? No, parecía que no. Algún recuerdo de una fantasía anterior me reveló tus verdaderas intenciones. Aunque hasta que no mostraste la última carta, no estaba seguro de ellas.

El final de tu espalda pegaba con el borde de una mesa, pequeña, donde solíamos preparar el desayuno. Yo seguía agarrándote por la cintura, regalándote besos y más besos, intercalados con miradas de complicidad. Pero tu cara comenzó a distanciarse, a caer, hasta reposar tumbada. La madera apenas podía tapar toda tu espalda, dejando tus piernas suspensas en el vacío. Mirándome, tus ojos irradiaban deseo, amor, cariño… y más ganas de jugar. Quería tumbarme sobre ti, quitarte la toalla…. pero al hacer ademán, me paraste con la mano. Después, cayo hasta tu cuerpo, todavía cubierto, y pululó haciendo círculos, hacia arriba, hacia abajo… con tu dedo índice indicando un posible recorrido de mi boca. Loco, observándote me estaba volviendo loco. Anulaste el nudo, pero tu piel blanca seguía allí, sin caer. Cualquier movimiento tuyo podía hacerla deslizar… pero consciente de ello, evitabas moverte. Destaparte poco a poco sabías que crearía más tensión.. y así lo hiciste. Retirabas la toalla, con un sólo dedo… acariciándote según te ibas descubriendo. Te desnudabas lentamente, humedeciéndote por dentro, de pensar en la situación desatada. Despojada de toda tela, me permitiste bajar hasta ti, igual que antes, sin pronunciar una palabra. Tu mirada lo decía todo. Tanta confianza, tanto engranaje de sentimientos… había hecho que para charlar nos bastara el intercambio de una sola mirada. Y desnudo también, me tumbé sobre ti. Mi….