Sueño. Cansancio. Ojos que intentan cerrarse. Vueltas en la cama, necesidad de ti. Un mundo paralelo donde sólo estás tú, al fondo, inalcanzable. Tan lejos que parece el inicio de una pesadilla. Me falta la vida si no estás, si mi abrazo queda vacío en la noche. Te necesito tanto… Me esfuerzo por recordar el tacto de tu cuerpo desnudo, el sabor de tu nuca tras acostarte, la suavidad de tu piel bajo las sábanas. Pero…
Mono. Mono de ti…
Inquietud. Angustia. Miedo, pánico y terror. Necesidad vital. La noche no se convierte en madrugada, permanece inerte. Está estancada en algún punto de tu recuerdo, de guardia en la desolación de tu ausencia. Mi cama sigue echándote de menos, mientras el vacío de mi pecho ahoga todas las ilusiones. Es tanta la necesidad de ti… es tanta la locura al sentirte lejos… es tanta la adicción a tu piel… Desquiciado. Ido. Sin ti.
La noche hacía tiempo que era madura. El reloj marcaba impasible las dos de la madrugada, mientras el resplandor del pasillo alumbraba con luz tenue sus manecillas. No podía dormir. Una necesidad se hacía cada vez mayor en mis entrañas, en lo más profundo de mi ser, impidiendo que vueltas y más vueltas consiguieran hacerme conciliar el sueño. Desquiciado. Ido. Buscándote en la cama, intentando acariciar tu piel, captar tu aliento. Pero solo había sábanas…
Pánico a perderte. A alzar la vista y verte marchar. A oler tu olor en el recuerdo, a sentir tu piel en pensamientos. Pánico al quebranto de la vida, a la angustia sin ti, al deseo de tus labios lejos de mí. Pánico a la luz de la eternidad, al camino en tu ausencia, a morir sin tu vivir. Pánico. Pánico sin ti.
te quiero y volverlo a sentir. Una vez tras otra, y otra más.. y otra. Volverme loco de quererte y enloquecer por amarte. Sentir que te necesito, que no sé vivir sin ti. Levantar la vista y morir al no verte; caminar hacia ti y resucitar al tocarte. Sentir la angustia de no tenerte; la felicidad en cada minuto a tu lado.
Sentir que te quiero… y volverlo a sentir.