Mi novio es el más mejor…

Alerta!!! El mundo está en una nueva crisis, una paralela a la económica. Y dicen las malas lenguas, que tangente a la crisis de valores. El caso es que desde hace algún tiempo se viene observando que cierto mal, propio de la raza maldita de las féminas, se extiende a otros anfitriones. Y es que presumir de pareja pro (recuérdese que emparejar sólo se emparejan los calcetines y los paneles de algunos puzzles; y que el concepto de pro puede ser tan lejano a la realidad como la galaxia Andrómeda) ya no es exclusivo de la mujer más psicótica… los casos se multiplican! El ojo del enemigo avanza, que diría el sabio Gandalf, con prácticas tales como…

Publicar a los cuatro vientos lo feliz que uno es teniendo sexo salvaje. Alguna pava llega a ti después de beneficiarse a todo lo que respira, se mueve y/o se menea. Hay que dejarse querer.. y de paso, ya tenemos algo que contar en el bar… eso sí, si preguntan… nos queremos mucho!! :O :O Y, por si fuera poco, dicen las lenguas de vida relajada que sube el ego, la moral y la autoestima. Tener sexo está bien, pero si además lo sabe medio planeta…

Transmitir lo bien que se está en compañía (tampoco importa mucho la procedencia, incluso tampoco si la compañía te trata mal o saca las zarpas a voluntad…. total… más se perdió en Cuba… (o eso dicen los antiguos)). Lo importante es mantener el status de “pillado” (aka no soltero, que siempre queda peor), a toda costa, además. Y, es que, perder el status de primera dama (y últimamente de primer caballero) es considerado delito de sangre….

Promocionar hasta en la luna que la relación (nótese que relacionar, sólo se relacionan los elementos de los conjuntos matemáticos) es perfecta: manifestaciones públicas y virtuales de amor, mi niña, mi cariño, todo mi amor para ella!!!Qué romántico y buen amante soy, por dios!! Mejor que todos sobre la faz de La Tierra! Luego, en privado, la denominaremos como “ésta“, que queda más sobrao. Y, es que, al fin y al cabo, siempre puedes cambiarla por la “otra” o por “aquella“.

Presumir en cualquier medio, en cualquier lugar… venga o no a cuento. Incluso si es el mayor offtopic de la historia de las conversaciones. Sea cual sea el tema tratado, él debe estar presente… en un podio, con una copa grande y mirando a los demás por debajo del hombro. Mi novio esto… mi novio lo otro… pues mi novio hizo… pues mi novio piensa…. pues… mi novio es el más mejor!!!! Mi tesoro!!! Sólo mío!!!!!! Míooo todo él!!!! Gollum!!!! Gollum!!!!! (Cuantos “mi” a todo esto, no?)

Visto lo visto… una cita de un tipo sabio, que vivió hará muchos años….

para que tu ayuno, sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.Mateo 6, 18.

El síndrome del mal trato

Alguna semana atrás, escuchaba a una amiga desahogarse, en algo que nombraré como “el síndrome del mal trato” (que no del maltrato). Esta enfermedad está muy extendida… y es de las peores dolencias que se pueden llegar a padecer, en cuestión de sentimientos. Además, para quién es daño colateral de él, es debastador. Y, para mi mente sentimental, incomprensible. Típico de la raza feminil, se viene observando cierta extrapolación a otras razas, cambiando su nombre de “síndrome del macarra” por el actual, pero manteniendo toda la filosofía heredada del originario “síndrome de estocolmo“.

Haciendo uso de variables, para definir el ejemplo basado en hechos reales, diremos que X está enamorado de Z. Son novios (o al menos, eso parece). X cuida de Z, se preocupa por Z, le da la vida entera. A pesar de la relación y de que Z jura y perjura que está enamorado de X (en el mejor de los casos, que también es mucho suponer, pero seamos optimistas), por alguna extraña razón, Z apenas ofrece un poco de tiempo y ganas a X. Entonces X comienza a pensar… porque es evidente y notorio, a pesar de todo lo que pueda decir, que algo falla. Y para cuando tiene las primeras conclusiones, se encuentra con el siguiente panorama: Z corta con él, para liarse con su ex, que lejos de tratarle igual que X, no hace nada más que jugar con ella. El mundo de X se desvanece, se hunde, se desintegra. Porque la gravedad no radica en el hecho de que una relación se muera, sino en el engaño cometido, en la humillación, en el desconcierto. Me sonó a Deja Vú. Y es algo que aunque pase mil veces más, nunca podré asimilar…

Cualquier palabra de consuelo, resultaría inútil. No duele que te dejen, duele el cómo y el por qué (narices) no te dejaron antes, en su día, y no varios (nuevamente en el mejor de los casos) meses después. Tú le hubieras regalado tu vida y tu ahora ex, en cambio, te ha dejado por otro, llamado H. :O :O Que para más inri, además de ser su ex, le trata fatal y abusa de ella. ¿Cómo se come esto? ¿Cómo se asume? Cuando te miras al espejo, todavía llueven más y más preguntas… ¿tan malo soy que se va con lo peor? ¿tan poco soy que no merezco que me haya dicho la verdad? ¿valgo tan poco que no se ha tomado la molestia de decirme lo que sentía? ¿soy un trapo? ¿un objeto de usar y reemplazar? ¿no soy digno de ser respetado?

El asunto me volvió a poner los pelos de punta. Pero el tema a tratar, hoy no era ese. Así que, volveremos a él. Resulta curioso que H trate fatal a Z, y que Z, no sólo no le mande lejos sino que le defienda a toda costa, fusilando a todo bicho viviente que ose sugerir la maldad intrínseca de Y. Podría ser una variante del síndrome de la sangre… pero.. si ni tan siquiera es de tu familia, cómo puedes alabar y dar prioridad a quien te considera opción, trapo o afín? Increíble, oiga. Y a una persona que lo daría todo por ti, ni maldito signo de atención mínima. :O :O Como decía al principio, de forma inicial el síndrome era llamado del macarra, puesto que parecía haber una analogía en todos los casos. H era un macarra o su equivalente en femenino, malota (o sus derivados, que en la fauna del señor, será por especies) y parecía que eso era lo atrayente del asunto. O tal vez miedo a la soledad, paranoias mentales, necesidades afectivas varias.. o vete tú a saber qué. El caso es que pasa con demasiada frecuencia, resultando paradójico: las variables que deberían repelerse no se repelen y las que deberían juntarse no se juntan, debido al citado síndrome. Además, por alguna otra extraña razón, los espectadores cercanos acaban por implicarse sin quererlo en el asunto, aumentando la repercusión de la enfermedad.

En fin…

pd.- nótese que antes he hablado de relación, abusando del lenguaje, pues relacionarse sólo se relacionan los elementos de subconjuntos para formar uniones, intersecciones…

Porque esperar…

Porque esperar…

  • esperas en las dársenas rojas al bus de la EMT. ¡Que llegas tarde al trabajo!
  • esperan las madres a sus hijos, en la puerta del colegio, a las 5, para darles la merienda!
  • esperas tu turno en el mercado… ¿quién da la vez?
  • espera el colchonero a que su equipo gane algún partido…
  • esperan, los trabajadores, a que llegue el fin de semana para desconectar…
  • esperas a tus amigos en la plaza.. ¡has quedado!
  • esperan los del anuncio a que den las seis, para llamar más barato a cualquier operador….
  • esperas regalos chulos el día de tu cumpleaños.

Si consideras una espera que el tiempo pase sin que surja la magia del sexo, piénsalo dos veces. O tres. O las veces que te hagan falta. Y si sigues teniendo interés, contrata a profesionales, presionando las teclas (y no a tu pareja) del ordenador para tales fines.

Porque esperar, esperas en tu casa, hotel o afín, a que el profesional del sexo llegue. ¡Y sin engaños! Para todo lo demás, ¡magia!

No podemos sentir por ti.

Dirección General del Sentimiento, el hacha de guerra.