El síndrome del mal trato

Alguna semana atrás, escuchaba a una amiga desahogarse, en algo que nombraré como “el síndrome del mal trato” (que no del maltrato). Esta enfermedad está muy extendida… y es de las peores dolencias que se pueden llegar a padecer, en cuestión de sentimientos. Además, para quién es daño colateral de él, es debastador. Y, para mi mente sentimental, incomprensible. Típico de la raza feminil, se viene observando cierta extrapolación a otras razas, cambiando su nombre de “síndrome del macarra” por el actual, pero manteniendo toda la filosofía heredada del originario “síndrome de estocolmo“.

Haciendo uso de variables, para definir el ejemplo basado en hechos reales, diremos que X está enamorado de Z. Son novios (o al menos, eso parece). X cuida de Z, se preocupa por Z, le da la vida entera. A pesar de la relación y de que Z jura y perjura que está enamorado de X (en el mejor de los casos, que también es mucho suponer, pero seamos optimistas), por alguna extraña razón, Z apenas ofrece un poco de tiempo y ganas a X. Entonces X comienza a pensar… porque es evidente y notorio, a pesar de todo lo que pueda decir, que algo falla. Y para cuando tiene las primeras conclusiones, se encuentra con el siguiente panorama: Z corta con él, para liarse con su ex, que lejos de tratarle igual que X, no hace nada más que jugar con ella. El mundo de X se desvanece, se hunde, se desintegra. Porque la gravedad no radica en el hecho de que una relación se muera, sino en el engaño cometido, en la humillación, en el desconcierto. Me sonó a Deja Vú. Y es algo que aunque pase mil veces más, nunca podré asimilar…

Cualquier palabra de consuelo, resultaría inútil. No duele que te dejen, duele el cómo y el por qué (narices) no te dejaron antes, en su día, y no varios (nuevamente en el mejor de los casos) meses después. Tú le hubieras regalado tu vida y tu ahora ex, en cambio, te ha dejado por otro, llamado H. :O :O Que para más inri, además de ser su ex, le trata fatal y abusa de ella. ¿Cómo se come esto? ¿Cómo se asume? Cuando te miras al espejo, todavía llueven más y más preguntas… ¿tan malo soy que se va con lo peor? ¿tan poco soy que no merezco que me haya dicho la verdad? ¿valgo tan poco que no se ha tomado la molestia de decirme lo que sentía? ¿soy un trapo? ¿un objeto de usar y reemplazar? ¿no soy digno de ser respetado?

El asunto me volvió a poner los pelos de punta. Pero el tema a tratar, hoy no era ese. Así que, volveremos a él. Resulta curioso que H trate fatal a Z, y que Z, no sólo no le mande lejos sino que le defienda a toda costa, fusilando a todo bicho viviente que ose sugerir la maldad intrínseca de Y. Podría ser una variante del síndrome de la sangre… pero.. si ni tan siquiera es de tu familia, cómo puedes alabar y dar prioridad a quien te considera opción, trapo o afín? Increíble, oiga. Y a una persona que lo daría todo por ti, ni maldito signo de atención mínima. :O :O Como decía al principio, de forma inicial el síndrome era llamado del macarra, puesto que parecía haber una analogía en todos los casos. H era un macarra o su equivalente en femenino, malota (o sus derivados, que en la fauna del señor, será por especies) y parecía que eso era lo atrayente del asunto. O tal vez miedo a la soledad, paranoias mentales, necesidades afectivas varias.. o vete tú a saber qué. El caso es que pasa con demasiada frecuencia, resultando paradójico: las variables que deberían repelerse no se repelen y las que deberían juntarse no se juntan, debido al citado síndrome. Además, por alguna otra extraña razón, los espectadores cercanos acaban por implicarse sin quererlo en el asunto, aumentando la repercusión de la enfermedad.

En fin…

pd.- nótese que antes he hablado de relación, abusando del lenguaje, pues relacionarse sólo se relacionan los elementos de subconjuntos para formar uniones, intersecciones…