El concepto de amor (tercera parte)
Definitivamente, la cigueña se equivocó. Se equivocó la cigueña, se equivocaba. Creyó que el norte era el sur, que el pasado era el presente, que este mundo era otro mundo. Poniendo en precedentes (aunque decía un estimado profesor que poner sólo ponen huevos las gallinas), se recomienda leer el concepto de amor y su segunda parte. La verdad es que con eso de estar enamorado había dejado en la armería el Hacha de Gimli, hijo de Glóin, pero….
Hay cosas que sigo sin ver. Y me sigue llamando la atención cómo la gente tiende a aferrarse a cualquier cosa, incluso a un clavo ardiendo (o un muro plagado de dinamita), por no afrontar ciertas evidencias. Los sabios antiguos dirían aquello de “mejor solo, que mal acompañado“, pero como tantas cosas de antaño, la frase ha quedado en el olvido. Ahora, con la filosofía social y lista del todo vale (que si no vale todo, uno es retrógado y no sé cuántas cosas más), no está mal visto el uso indiscriminado y afectivo – sexual de personas. Total, mientras haya condón… De todos es sabido que con la promiscuidad nunca me he llevado nada bien, pero aquello que no soporto en absoluto es el engaño, la falta de honestidad. Si al mal de liarse con todo lo que respira, se mueve y/o se menea se añade el paripé de te quiero mucho (pero sólo como la trucha al trucho, que ya se sabe que la trucha lo engañaba con el salmón y el trucho era “bi y le daba a tó“, en jerga popular) o del ni contigo ni sin ti (quiero que estés pendiente de mí a todas horas, pero… oye… no te quiero… sentirse deseada, sube karma, y desquicia mentes, pero lo segundo, es valga la redundancia, secundario… aka un daño colateral de caprichos varios) tenemos los ingredientes necesarios para fabricar una bomba de relojería sentimental. Y es una bomba única, que sólo quema y destroza a una parte, a la usada, a la engañada.
Lo curioso del tema es que, en ocasiones, la situación es sabida por la parte engañada, y esta adopta la reacción de aceptar la trama conspiratoria. Actuar y ganar un óscar, siempre será más fácil que afrontar la realidad, y asumiendo que el uso es mútuo… los males serán menores… en principio. Aún así, no se evaporaría mi sangre (hervir es poco) si no escuchar decir eso de “te quiero“. Y es que quererse se pueden querer muchas cosas… y no por ello nos vamos liando con todas y cada una… por probar, a ver que sale, a lo que surja… Sam Wheat decía a Molly que “te quiero” ya no signficaba nada, que lo decía todo el mundo, sin sentido alguno, como quién no quiere la cosa. Decir un “te quiero usar hasta que me dé la vena” es demasiado largo y no quedaría cool en el susodicho paripé. Así que…