Sentirte lejos, estar ausente. Vacío. Abrir los ojos y no observar cómo sigues dormida, dar vueltas en la cama buscándote. Eso es vacío. Un agujero que crece en el alma, que azota cada neurona, una estaca que se clava en el corazón y que sólo desaparece cuando te abrazo. Nada tiene sentido sin ti, y contigo la inmortalidad es el deseo único. Te quiero tanto…
Miedo. Por primera vez sentía miedo, pánico, tenía algo que perder. Una chica, el amor de mi vida. Dos contra cinco, nueve pistolas. Tensión. Miradas. Y fuego.
Mis dedos rodeando en mil caricias el contorno de tu pecho, mi boca haciendo estragos en tu cordura, afincada en tu placer. Mi lengua penetrando en tu garganta, empapando tus labios, tu pasión. El susurro de un te quiero y la dulce pausa tras agotarnos. Y, poco más tarde, seguir amándote de nuevo….