Cambios
8am, suena el despertador. Comienza el día para mí, uno más de tantos. Tu vida puede ser una copia durante muchos meses y, sin saber cómo, cambiar en una fracción de segundo, haciendo temblar todos tus planes. Incluso si no esperas nada. El mundo gira, el destino te une y te separa. Da vueltas. Y cuando menos te lo esperas, a las 9am tu visión del futuro ha cambiado, es radicalmente opuesta. O diferente. Pero poco hay que puedas alegar, por más que intentes comprenderlo. Estás en un nuevo sitio, en una nueva situación, todo se ha transformado sin enterarte. ¿Por qué?
A menudo nos empeñamos en comenzar cosas que no van a durar, porque todo principio, tiene un final. Pero lo importante es el trayecto, no el destino. Y por eso cada día es único, no volverá. Ojalá alguna vez tuviera mi Delorean, la capacidad de parar el tiempo, los cambios. Vivir cada día disfrutando contigo, sin que la dinamita del relojero se mueva, sin que abra los ojos y ya no estés.