¿Y qué esperabas?

Algunas personas no dejan de sorprenderme. Un día salen a votar como corderitos, todos en fila proclamando las alabanzas del ilustre partido que les comió “el tarro“, que les convenció de un mundo mejor en paz y armonía. Sin embargo, un susurro incesante recomendaba prudencia, y no sólo prudencia, sino cordura y sensatez. Pero ese susurro no fue escuchado, y quedó en un rechazo permanente. Poco tiempo después… el mundo no ha cambiado, va aún peor. Mucho peor. Y las mentiras ya no pueden maquillar todo el desastre, aunque todavía resulta efectivo para los más enganchados a esa ilusión generada a base de oratoria.

Hoy mucha gente dice que ya no votará a cierto partido, por todo lo que está haciendo (o no está haciendo). Y la pregunta es, qué esperabas? Si hubieras atendido a ese susurro…

El que avisa, no es traidor, que dicen los antiguos… aka crónica de una muerte anunciada…