Sara entra en la casa de Lucas, que duerme en el sofá. Se sienta, le besa y…
Lucas: qué haces, Sara?
Sara: es que te he visto dormido, tan guapo…
Lucas: habíamos hablado de esto, no?
Sara: ya… ya lo sé…. si he venido para decirte que entiendo todo lo que me dijiste, que tienes razón… pero no me parece justo que tengamos que controlarnos… yo no quiero esto…
Lucas: yo no quiero esto hoy… pero a lo mejor lo quiero mañana… o a lo mejor no lo quiero nunca… Sabes lo que te pasa, Sara? Que eres una niña, una niña caprichosa, que no se ha dado cuenta que… hay veces… que hay que elegir. Y yo te elegí a ti. Y tú elegiste a tus padres. Y está bien, lo acepto. Es más, estamos mejor que antes….
Los hombres de Paco (wiki – imdb)
No se puede tener todo. Una lección que Lucas trataba de explicar a Sara, una lección que, imagino, se aprende con el tiempo, con el paso de los años. Yo desearía hacer mil cosas, tener mil oficios (uno cada semana, por ejemplo), dedicar horas y horas a decenas de aficiones, trabajar una hora al mes como alto directivo sin haber dado un palo al agua antes, estudiar varias carreras a la vez… pero, por desgracia, el tiempo es limitado y la vida es finita. Y, por ello, debemos tomar decisiones que también por desgracia afectan, de forma inevitable y de un modo u otro, a nuestra vida. Particularmente, me produce un sentimiento de rechazo las personas que dicen querer algo (y no dudo que lo quieran) pero esperan a la providencia divina, a que un poder místico les envuelva y les permita hacer cuanto se les pase por la cabeza, con sólo pensarlo. Es decir, se desea algo, pero no se aporta lo necesario para que ese deseo pase a ser una realidad. Falta de valor, palabras bonitas que el viento se lleva, buenas voluntades que se quedan en nada… Quizás no se aporte porque la vida es complicada, un hecho puede depender de muchos factores, puede suponer muchos daños colaterales, cosas que perder, sacrificios que asumir… y es ahí donde radica la necesidad de elegir, porque no se puede tener todo. Y si no eliges (o eliges otra cosa) entonces queda feo exponer y defender cuánto deseas algo, porque estarás ofendiendo a quien sí ha elegido, a quien ha tomado un camino perdiéndose otro.
El agua moja, el cielo es azul… que diría Joe Hallenbeck. O como dirían las madres, a quién algo quiere, algo le cuesta.
Tags: citas, elección, elegir, hombres, paco, reflexiones