Dieciséis
El cronómetro sigue corriendo, la cuenta atrás es inevitable. La arena cae. Y sigue cayendo, constante, ajena a todo. El reloj puede quebrarse en una fracción de segundo, o puede permancer intacto años y años, impasible, sobre la mesa del destino. Yo soy un tipo con suerte. He observado tu carita al amanecer, y he besado cada poro de tu piel, y te he visto feliz entre mis brazos.
Hoy he mirado el calendario, y he tachando cada número, como un niño el día de Reyes abriendo su regalo. Treinta y cuatro veces dieciséis.