42 veces 16

El calendario marca 16. El mismo regalo, una vez más, y sin embargo no imagino un futuro sin él. Cada sensación, cada mirada, cada sonrisa… a veces creo estar viviendo un sueño. Y no quiero despertar, no lo soportaría. Te quiero tanto…

Cuarenta y dos veces dieciséis.

Otra noche más

La misma idea se repite en mi mente. Incesante, perpétua. La misma locura de necesitar el calor de tu piel bajo mis sábanas. De sentirme vivo en el reflejo de tu sonrisa. Y clavar entonces mis ojos en tu mirada, y generar la chispa de lo eterno, de lo mágico. Parar el reloj, sentirnos ausentes del mundo. Llorar de alegría y a la vez llorar de miedo. A que todo pase, a que nada quede. Sufrir la desesperación en cada despedida, temer que la magia de repente termine. Y así seguir absorto en tu carita, hasta el amanecer.

Dieciséis

El cronómetro sigue corriendo, la cuenta atrás es inevitable. La arena cae. Y sigue cayendo, constante, ajena a todo. El reloj puede quebrarse en una fracción de segundo, o puede permancer intacto años y años, impasible, sobre la mesa del destino. Yo soy un tipo con suerte. He observado tu carita al amanecer, y he besado cada poro de tu piel, y te he visto feliz entre mis brazos.

Hoy he mirado el calendario, y he tachando cada número, como un niño el día de Reyes abriendo su regalo. Treinta y cuatro veces dieciséis.

Noche. Tú.

Sábanas. Noche. De nuevo duermes entre mis brazos, con la cabecita apoyada en mi pecho. Y de nuevo agoto las horas hasta el amanecer, acariciándote muy suavemente el pelo. El amor es eterno, permanece más allá del tiempo y de la vida, pero me aterra cerrar los ojos y que todo se desvanezca. Es un pensamiento que se repite, como una espina siempre clavada, como un tormento constante en mi mente. Pasan los días, los meses, los años… nada puede evitar esa cuenta atrás, nada. Cada segundo así es un regalo, pura magia convertida en sentimiento. Porque el mejor regalo, sigues siendo tú…

Sueño, vacío.

El sonido de las olas penetraba en mis oídos, la playa parecía tan real… A mi alrededor todo era arena, quizás algunos niños jugaban alejándose, como si formaran parte de una moviola. Sobre una hamaca, mirando al mar, el tiempo se iba consumiendo lentamente. Quizás ya sabía que era un sueño, pero no podía escapar de él. Y el sentimiento era tan doloroso…

El universo estaba detenido, no había movimiento. Y, sin embargo, el vacío no paraba de crecer. Segundos que serían años, años que serían siglos… Eternidad. Pero no estabas tú.

Vacío

Sentirte lejos, estar ausente. Vacío. Abrir los ojos y no observar cómo sigues dormida, dar vueltas en la cama buscándote. Eso es vacío. Un agujero que crece en el alma, que azota cada neurona, una estaca que se clava en el corazón y que sólo desaparece cuando te abrazo. Nada tiene sentido sin ti, y contigo la inmortalidad es el deseo único. Te quiero tanto…

Cambios

8am, suena el despertador. Comienza el día para mí, uno más de tantos. Tu vida puede ser una copia durante muchos meses y, sin saber cómo, cambiar en una fracción de segundo, haciendo temblar todos tus planes. Incluso si no esperas nada. El mundo gira, el destino te une y te separa. Da vueltas. Y cuando menos te lo esperas, a las 9am tu visión del futuro ha cambiado, es radicalmente opuesta. O diferente. Pero poco hay que puedas alegar, por más que intentes comprenderlo. Estás en un nuevo sitio, en una nueva situación, todo se ha transformado sin enterarte. ¿Por qué?

A menudo nos empeñamos en comenzar cosas que no van a durar, porque todo principio, tiene un final. Pero lo importante es el trayecto, no el destino. Y por eso cada día es único, no volverá. Ojalá alguna vez tuviera mi Delorean, la capacidad de parar el tiempo, los cambios. Vivir cada día disfrutando contigo, sin que la dinamita del relojero se mueva, sin que abra los ojos y ya no estés.

Porque cuando sigo imaginando el futuro…

Ojos que lloran, una estrella que se aleja. Mi corazón se descompone, se rompe en mil pedazos, apenas puede mantenerme en pie. La vida pasa y cada segundo que no estás entre mis brazos la voy perdiendo. Y me preocupa. Me preocupa un futuro sin ti, el amanecer sin sentir el calor de tu cuerpo bajo las sábanas, el despertar con la angustia de perderte, de perdernos. Porque cuando imagino el futuro, sólo te veo a ti…

Pena

La pena me consume, me quita un poco más de aire. No hay lágrimas, sólo vacío. Angustia. Y ya no sé como evitarlo, ni cómo sentir algo de paz lejos de ti. Se me va la vida, cualquier sentimiento se ahoga en mi corazón, me desespero. Te sigo queriendo tanto…

Dos: tú y yo

Dos. Dos personas, dos amantes. Dos años. El mismo pulso acelerado, la misma emoción. Felicidad. Calma. El mundo ya no gira y todo se detiene en el momento mágico de besarnos. Sentimiento intacto, pasión creciente, ganas de ti. Vacío si no estás, plenitud al tocar tu piel. Locura. Amor. Aniversario.