Sueño, vacío.

El sonido de las olas penetraba en mis oídos, la playa parecía tan real… A mi alrededor todo era arena, quizás algunos niños jugaban alejándose, como si formaran parte de una moviola. Sobre una hamaca, mirando al mar, el tiempo se iba consumiendo lentamente. Quizás ya sabía que era un sueño, pero no podía escapar de él. Y el sentimiento era tan doloroso…

El universo estaba detenido, no había movimiento. Y, sin embargo, el vacío no paraba de crecer. Segundos que serían años, años que serían siglos… Eternidad. Pero no estabas tú.