El arte de tergiversar

Mata a un hombre con un AK-47 y estarás reivindicando una causa justa, luchando por la libertad de tu pueblo, por tus ideales, en contra de una represión absoluta y facinerosa. Mata a un hombre con un MP5, y serás un asesino, belicista, imperialista, represor, nada tolerante y un salvaje que merece ser quemado en la hoguera.

Cambios

8am, suena el despertador. Comienza el día para mí, uno más de tantos. Tu vida puede ser una copia durante muchos meses y, sin saber cómo, cambiar en una fracción de segundo, haciendo temblar todos tus planes. Incluso si no esperas nada. El mundo gira, el destino te une y te separa. Da vueltas. Y cuando menos te lo esperas, a las 9am tu visión del futuro ha cambiado, es radicalmente opuesta. O diferente. Pero poco hay que puedas alegar, por más que intentes comprenderlo. Estás en un nuevo sitio, en una nueva situación, todo se ha transformado sin enterarte. ¿Por qué?

A menudo nos empeñamos en comenzar cosas que no van a durar, porque todo principio, tiene un final. Pero lo importante es el trayecto, no el destino. Y por eso cada día es único, no volverá. Ojalá alguna vez tuviera mi Delorean, la capacidad de parar el tiempo, los cambios. Vivir cada día disfrutando contigo, sin que la dinamita del relojero se mueva, sin que abra los ojos y ya no estés.

Qué nueva criatura es ésta…

Boromir: Qué nueva criatura es ésta…?

Gandalf: el balrog, un demonio del mundo antiguo. Este rival los supera a todos.

Gandalf, un tipo sabio, llamaba criatura a tal engendro maligno. Orcos, Uruk Hai, trolls de las cavernas… son criaturas. Ahora resulta que, por decreto divino de un demócrata gobierno no social y sí listo para según que cosas, un bebé también lo es. El tono cariñoso de ¡qué criaturita! quedará eclipsado por “ha nacido una criatura”, como si de un xenoformo se tratase.

Otra muestra de que la absurdez de este país, de su gente, de sus políticos, de su sociedad… llega hasta límites insospechados. Y a todo esto, camino de una ruina más grande que de la de los griegos, aquellos que no merecen llevar el nombre de helenos. Los españoles si merecen llevar ese nombre, españoles. Por eso Mara, Marita, será un bebé, una niña, y no será española.

Porque cuando sigo imaginando el futuro…

Ojos que lloran, una estrella que se aleja. Mi corazón se descompone, se rompe en mil pedazos, apenas puede mantenerme en pie. La vida pasa y cada segundo que no estás entre mis brazos la voy perdiendo. Y me preocupa. Me preocupa un futuro sin ti, el amanecer sin sentir el calor de tu cuerpo bajo las sábanas, el despertar con la angustia de perderte, de perdernos. Porque cuando imagino el futuro, sólo te veo a ti…