El ser humano (recuerda que decir personas humanas es un atentado a la semántica) tiene (y debe tener) la capacidad de hacerse responsable de sus actos. Un perro, un gato, un león… actúa en base a su instinto, a su naturaleza, sin tener conciencia de sus propios actos. Cuando tú, Mara, tengas la obligación de elegir, de optar, de actuar… piensa antes en las posibles consecuencias, y si estás decidida a afrontarlas.
Siempre hay elección, y siempre podemos optar por hacer lo correcto. ¿Y qué es lo correcto?, te preguntarás. Esa pregunta es precisamente aquella que debes hacerte. Reflexiona sobre las repercusiones de tu actitud, de tus palabras, de tus acciones. Un hecho en el presente puede tener infinidad de efectos en el futuro, malos y buenos, para bien y para mal. Por ello no es algo que debas tomar a la ligera, más si se trata de temas trascendentales como la vida de tu hijo, tu filosofía de vida o tu integridad moral. Si Sarah Connor hubiese optado por matar a su hijo John, la humanidad hubiera quedado huérfana, sin líder… y la resistencia contra las máquinas hubiera sucumbido en pocos meses. Imagina todas las posibilidades que hubiera descartado ese hecho, concebido desde ciertas hordas de antaño como feminista. Los hijos de John tampoco existirían, ni sus nietos, ni muchas generaciones de ese árbol. El destino de Kate también hubiera cambiado de forma drástica, así como el de todos que tuvieron algún contacto con él. ¿Te das cuenta que estarías jugando a ser Dios, poniendo infinitas variables en la vida de tantos?
También debes recordar, Mara, el valor de la vida humana. Muchos afirman ser pacifistas, hippies, fomentar la hermandad mundial y la alianza de civilizaciones, pero luego no respetan la raíz de la magia. Cada vida es un tesoro, un don, una oportunidad de hacer un mundo mejor.
Y, sobre todo, sé coherente. Si eres responsable para hacer algo, también sé responsable para afrontar aquello que genere ese algo. Y si no, no lo hagas. Si dices una frase, cúmplela. Y si no, no la digas. Que nadie te pueda tachar de hipócrita, titiritera o farsante. Sé auténtica, vive con dignidad y en base a tus principios, a tus valores. Si te equivocas, rectificar es de sabios, y reconocerlo también.Vive tu vida, pero nunca desprecies alguna otra.
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